Homeless Person

La historia del vagabundo bilingüe

26 marzo, 2016 by Miguel Marquez No Comment

Ya casi tenía el post preparado para este mes de marzo e iba a subirlo este fin de semana, pero me ocurrió una anécdota que me pareció importante e interesante relatar en esta web y quise escribirla inmediatamente para que no se me olvidaran los detalles.

Era viernes por la mañana y aún estaba intentando salir de mi sueño por no haber dormido lo suficiente la noche anterior mientras iba caminando a un café de la ciudad donde doy clases particulares de español. Al levantar la vista para cruzar la calle, vi de lejos a un hombre que estaba deambulando sin ton ni son y que parecía no saber exactamente a dónde ir ni qué hacer. Lo único que recuerdo del momento es que lo vi desorientado y me dio cierta tristeza.

Al llegar al café una de mis estudiantes ya había llegado y me senté en la mesa en la que solemos colocarnos para la clase. Mientras esperábamos al resto de los estudiantes y dado que el español de mi alumna es muy bueno y fluido y como preámbulo de la clase, los dos conversábamos tranquilamente en español. Nos preguntábamos recíprocamente qué tal nos había ido durante las vacaciones de Spring Break (vacaciones de primavera que duran una semana en Estados Unidos y que se suelen hacer a mitad del semestre). De repente nos vimos interrumpidos en español por un hombre que nos preguntó qué tipo de español hablábamos.  No entendimos bien al principio, pero luego reformuló la pregunta preguntándonos de donde éramos.

En aquel momento reparé en que era la misma persona que yo acababa de ver apenas un par de minutos antes de llegar al café. Luego observé que tenía un aspecto desaseado y llevaba un abrigo negro de pluma demasiado ajustado para su talla y que parecía ser de mujer, por lo que mi primer pensamiento fue que probablemente lo había obtenido en alguna organización caritativa.

El hombre nos comentó brevemente que era un veterano de guerra sin trabajo que había aprendido el español en la calle hablando con amigos hispanohablantes y nos preguntó que si conocíamos a alguien que pudiese darle trabajo. Mi alumna conoce bien las instituciones políticas y el ayuntamiento de la ciudad y supo a dónde redirigirlo. Al hombre se le iluminó el rostro al ver que podía usar sus conocimientos de español para ganar algo de dinero le dio las gracias a mi estudiante y se marchó.

Así que reanalicemos la situación.

  1. Veo a un indigente desorientado en la calle que me da pena y al que aparentemente no puedo ayudar.
  2. El hombre entra en el baño público del mismo café donde damos clase.
  3. Al oír español y entender de qué hablábamos se dirigió a nosotros para obtener información.
  4. Por serendipia mi estudiante le da exactamente la información que necesita.
  5. Es posible que esta información le ayude a salir adelante y a prosperar.

Lo que me llamó la atención y al mismo tiempo me hizo reflexionar todo ese día es que este hombre tenía una necesidad imperiosa de encontrar comida y alojamiento. Y que a pesar de no encontrarse en una situación idónea, no reparó en tomar la iniciativa. Era un veterano de guerra sin trabajo y sin hogar, pero con una gran ánimo, deseos de trabajar y habilidades autodidactas lo suficientemente desarrolladas como para hablarnos con fluidez en español. Y por si esto fuera poco con unos modales que no siempre se ven en todas las personas que reciben una buena educación, ya que al final y antes de irse se disculpó por haber interrumpido la charla informal que manteníamos mi estudiante y yo.

¿Y por qué escribo todo esto en este blog?

  1. Pues porque, quién sabe si su destreza auto adquirida en español le sirva para salir de su angustiosa situación.
  2. Me doy cuenta de que tengo alumnos fantásticos que con un par de palabras tienen el potencial de ayudar a alguien a salir de la situación más penosa.

Antes de ponerle título a este post hice una búsqueda en Google y como no encontraba nada parecido decidí dejarlo tal y como estaba y me alegré. No por haber encontrado un título original, sino porque percibí que no es un tema al que se le preste mucha atención. Sobre todo cuando tenemos un techo bajo el que cobijarnos, un trabajo al que ir, un salario al final de mes y un idioma con el que comunicarnos.

Al final bromeaba con mi estudiante y le decía: “¿te imaginas que dentro de un año aparece por aquí con un coche deportivo (al estilo de la película En busca de la felicidad) para comprarse un café y nos dice que fundó una empresa de traducción y se hizo rico”? Deseo de todo corazón que así sea.

¡Que paséis un excelente fin de semana y os deseo como siempre un feliz idioma!

Aquí os dejo la emotiva secuencia de la película En busca de la felicidad en la que a Chris Gardner (interpretado por Will Smith) le dan finalmente un trabajo remunerado después de hacer un duro proceso de formación sin salario en el que iba de cobijo en cobijo llegando a dormir en un cuarto de baño público.

Foto tomada de http://www.imagesource.com

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Miguel Marquez
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